Un artículo crítico destaca la percepción de corrupción dentro del sistema político español, centrándose en la figura de Carles Puigdemont como un prófugo de la justicia no detenido por órdenes del gobierno actual. Señala la desigual aplicación de la ley, contrastando cómo los ciudadanos comunes enfrentan severas consecuencias por faltas menores, mientras personas cercanas al poder, incluidos familiares de políticos, reciben trato preferencial. La crítica se extiende al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y al gobierno del país, al que acusa de erosionar el estado de derecho y de favorecer a la élite política y económica catalana. La narrativa concluye con una llamada a la justicia y la decencia moral, urgando en la ciudadanía a resistir la corrupción y la manipulación política.
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