El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) irrumpió en la escena criminal de México de manera impactante en 2011, dejando un macabro recuerdo en Boca del Río, Veracruz, donde exhibieron públicamente 35 cadáveres con signos de tortura. Bajo el liderazgo de Nemesio Oseguera, conocido como «El Mencho», el grupo se consolidó inicialmente como Los Matazetas, con el objetivo declarado de aniquilar a Los Zetas. La brutalidad de sus métodos, que incluían explosiones humanas con dinamita, y su posterior crecimiento en poder, llevaron al CJNG a romper su alianza inicial con el Cartel de Sinaloa. A lo largo de los años, el cartel se convirtió en uno de los principales objetivos del gobierno mexicano, especialmente después de la caída de otros líderes del narcotráfico. El reciente operativo que resultó en la muerte de «El Mencho», liderado por el Ejército mexicano en coordinación con Estados Unidos, marca un hito significativo en la lucha contra el crimen organizado.
El operativo contra «El Mencho» se da en un contexto de colaboración intensificada entre México y Estados Unidos, impulsada por las preocupaciones estadounidenses sobre la epidemia de fentanilo, lo que llevó a un cambio de estrategia del gobierno mexicano hacia acciones más precisas e inteligentes contra los carteles. La caída del capo, sin embargo, ha generado incertidumbres sobre la sucesión dentro del CJNG, dado que varias de sus figuras clave están detenidas o han sido extraditadas a Estados Unidos. Al mismo tiempo, el CJNG ha diversificado sus operaciones delictivas, incluyendo fraudes financieros como el desvío de fondos a través de tiempos compartidos, lo que le ha generado millonarias ganancias. Este cambio apunta a un futuro del crimen organizado menos dependiente de líderes carismáticos y más operado al estilo corporativo, evidenciando una transformación profunda en el tejido criminal del país.
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