En las primeras horas del 27 de diciembre de 2025, Villaflores, una localidad situada a 90 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se convirtió en el epicentro de un violento asalto perpetrado por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Según los informes, un comando armado, disfrazado con uniformes tácticos y a bordo de siete vehículos, irrumpió en los establecimientos La Kábala Sport Bar y Anubis’s Disco Club, donde secuestraron a ocho hombres y dieron muerte a Sergio Enrique Pereda Tamayo, propietario de uno de los bares. Tras su huida, los atacantes incendiaron ambos comercios, dejando lesiones por quemaduras en tres mujeres que fueron trasladadas para recibir atención médica. El acto violento no solo revivió el temor en la región, sino que también marcó el final de una aparente calma tensada por la continua disputa territorial entre el CJNG y el Cartel de Sinaloa.
Este incidente es el último en una creciente serie de confrontaciones entre cárteles en el estado de Chiapas, donde las autoridades, lideradas por el fiscal general Jorge Luis Llaven Abarca, han intensificado las operaciones de búsqueda y captura con el respaldo de las fuerzas armadas. A pesar del despliegue de un operativo por aire y tierra, solo se han recuperado vehículos utilizados en el ataque y siete personas continúan desaparecidas. Además de aumentar la tensión social, el ataque ha reforzado la percepción de un clima inseguro en la región Frailesca, afectando la vida cotidiana y las actividades económicas locales. Mientras tanto, la lucha entre poderosos cárteles por controlar el tráfico de drogas y de migrantes se extiende más allá de la frontera sur, afectando también a Guatemala, donde el Cartel de Sinaloa ha llevado a cabo ataques, intensificando la reestructuración y alianzas de células criminales en esa nación.
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