El Barça logró una importante victoria por 88-81 sobre el Virtus Bolonia, con un impresionante despliegue en el último cuarto que le permitió remontar un partido complicado en el Palau Blaugrana. En un encuentro marcado por el orgullo del equipo azulgrana, los aficionados, que recientemente habían mostrado su descontento, volvieron a conectar con sus jugadores, quienes se ubicaron firmemente en los puestos altos de la Euroliga. Bajo la dirección del entrenador interino Óscar Orellana, en su penúltimo partido antes del regreso de Xavi Pascual, el Barça mostró su fortaleza con un parcial definitivo de 27-14 en los últimos diez minutos, destacando la labor de jugadores como Kevin Punter, Jan Vesely y Will Clyburn. El Virtus, liderado por Matthew Morgan, mantuvo un ritmo competitivo hasta el final, pero sucumbió ante la intensidad defensiva y el acierto exterior del conjunto local, que anotó 14 triples de 33 intentos.
El enfrentamiento fue un tira y afloja constante, con ambos equipos intercambiando canastas desde el inicio. Aunque el Virtus evidenció un sólido control del juego en el tercer cuarto, gracias en parte a Jallow y Morgan, el Barça no se rindió y ajustó su defensa para anular las segundas oportunidades del equipo italiano. Los catalanes encontraron en Vesely y Punter los puntos de inflexión necesarios para mantener el marcador a su favor al descanso. Sin embargo, fue en los últimos diez minutos cuando Brizuela y Parra detonaron la ofensiva local con tres triples tempranos, inclinando la balanza a favor del Barça. Un agresivo parcial de 16-0 reavivó la pasión de los aficionados, y a pesar de un últimos esfuerzo del Virtus, un triple crucial de Clyburn selló el triunfo. El equipo, revitalizado, mirará ahora hacia su enfrentamiento en la Liga Endesa contra el Baskonia, buscando consolidar esta reconciliación con su afición antes de la nueva etapa con Pascual.
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