

En un emotivo pleno municipal, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha decidido honrar la memoria de Ramón del Olmo, una figura emblemática en la ciudad, al dar su nombre a un parque ubicado entre la parroquia San José y el pabellón deportivo Nuevo Alcalá. Hasta ahora, el espacio carecía de una denominación oficial, pero, a partir de esta fecha, será conocido como parque Ramón del Olmo, en homenaje a quien dedicó su vida a documentar y enriquecer la cultura local.
El concejal de Cultura, Santiago Alonso, defendió la propuesta destacando la importancia de los nombres propios en la construcción de una ciudad, afirmando que las ciudades se erigen sobre dos tipos de arquitectura: una visible hecha de ladrillo y asfalto, y otra invisible pero vital hecha de memoria y legado. “Hoy venimos a saldar una deuda de gratitud”, expresó en su alocución, mientras los miembros del pleno asintieron en un gesto de consenso unánime.
Ramón del Olmo, cuyos comienzos se ubican en Azuqueca de Henares en 1927 y quien desde 1937 hizo de Alcalá su hogar, dejó una huella indeleble en la comunidad. Reconocido como Hijo Adoptivo de la ciudad, su contribución se extiende desde la instalación del sonido en innumerables ceremonias del Premio Cervantes, hasta ser pregonero y colaborador entusiasta de organizaciones locales, como el Club Deportivo Avance. El cariño que le profesaban los vecinos es palpable, habiendo sido objeto de múltiples distinciones a lo largo de su vida.
Durante la sesión, Alonso resaltó la labor de Del Olmo como cronista gráfico de Alcalá, describiéndolo como los «ojos y oídos» de la ciudad durante décadas, capturando momentos cruciales que sin duda habrían caído en el olvido de no ser por su ojo avizor detrás de la cámara. «Traer su nombre al callejero, cerca de donde vivía, es un acto de justicia poética y cívica», añadió con emoción.
Este acto no solo busca inmortalizar la figura de Ramón del Olmo en el paisaje urbano de Alcalá, sino también continuar con su legado. «Ya no con la cámara al hombro, ni ajustando la megafonía, sino integrado para siempre en la piel de la ciudad que tanto amó», concluyó Alonso, subrayando el profundo simbolismo de este gesto para conmemorar la vida y obra de un hombre que, sin duda, seguirá caminando junto a sus conciudadanos a través de este homenaje.
