En Albacete, el instituto público Ramón y Cajal ofrece un programa de clases de repaso para estudiantes de los dos primeros años de secundaria, beneficiando a alumnos como Juan, quien mejoró en matemáticas y lengua. Sin embargo, el programa no está disponible para estudiantes de cursos superiores, lo que obliga a algunos padres, como Juan González, a recurrir a academias privadas, aumentando la carga económica familiar. Esta situación refleja un problema más amplio en España, donde solo el 40% de los centros de secundaria brindan programas de refuerzo en contraste con el 90% en países como Corea y Reino Unido. Esta carencia en el sistema educativo hindere especialmente a estudiantes de entornos menos favorecidos, quienes dependen más de este tipo de apoyo para superar sus dificultades académicas, como destacó Lucas Gortazar, de EsadeEcPol.
El impacto de estas clases se hace evidente en casos como el de Fátima, una estudiante de cuarto de la ESO en Guadarrama, Madrid, quien gracias a las clases de repaso pudo adaptarse rápidamente, a pesar de llegar sin hablar castellano. Las iniciativas de repaso no solo mejoran el rendimiento académico, sino que también ofrecen un importante apoyo social, evitando que los estudiantes pasen las tardes solos, según Rosa Rocha, directora del instituto de Fátima. Sin embargo, los recursos siguen siendo insuficientes en muchas regiones. Programas financiados por comunidades autónomas, como en Castilla y León o a través de PROA+ por el Ministerio de Educación, ayudan parcialmente, pero dependen en gran medida del empeño de los directores y la colaboración voluntaria de los docentes, lo cual limita su alcance y efectividad en atender a un mayor número de estudiantes que requieren apoyo.
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