En Jerusalén, la calle Azza ha sido simbólicamente rebautizada como “Calle del Abandono” por manifestantes que exigen al gobierno israelí una intervención más decidida para detener el conflicto y negociar la liberación de los rehenes en Gaza. Cerca de 2.000 personas se congregaron frente a la residencia del primer ministro Benjamín Netanyahu con carteles que refuerzan este nuevo nombre, en una protesta que coincide con el primer aniversario de la contienda. Las demandas también hacen eco en Tel Aviv, donde unas 10.000 personas se reunieron, una cifra significativamente menor que durante las manifestaciones veraniegas, cuando la asistencia se contaba por cientos de miles. Los manifestantes consideran fundamental detener la ofensiva en Líbano y las tensiones con Irán, pues, en su opinión, estas acciones no contribuyen a la liberación de los cautivos.
El ambiente en Israel está marcado por la tensión provocada por el reciente ataque a gran escala por parte de Irán, lo que ha generado expectativa respecto a la respuesta israelí, de la cual se ha hablado tanto desde el gobierno de Netanyahu como desde Estados Unidos. Dentro de este contexto, el concierto conmemorativo originalmente planeado para reunir a 40.000 asistentes ha sido reducido a un evento más pequeño y controlado, debido a las restricciones de seguridad. La imagen de Hersh Goldberg-Polin, uno de los rehenes fallecidos, abrió la marcha en Jerusalén, simbolizando la demanda de un acuerdo que permita el regreso de los cautivos. El presidente israelí Isaac Herzog subrayó la amenaza perpetua que representa Irán, describiéndolo como un adversario empeñado en la destrucción del único Estado-nación judío.
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