
Nikola Jokic, el pívot serbio de los Denver Nuggets, ha vuelto a acaparar la atención en la NBA al superar el récord de asistencias de Kareem Abdul-Jabbar, convirtiéndose en el pívot con más pases de canasta en la historia de la liga. Lo ha conseguido en 771 partidos, casi 800 menos que su predecesor, marcando un promedio de 7,4 asistencias por encuentro, un nivel que lo coloca al nivel de jugadores de la talla de LeBron James, y superando a otros grandes como Michael Jordan y Allen Iverson. A sus 30 años, Jokic sigue en la lucha por el premio MVP, impulsando a su equipo a alcanzar el segundo lugar en la competitiva Conferencia Oeste.
Con su excepcional desempeño, Jokic ha transformado el papel tradicional de un pívot en la NBA, demostrando que su juego no tiene límites. Sus estadísticas lo confirman como uno de los jugadores más completos del momento: es el quinto máximo anotador de la liga, el máximo reboteador y el mejor pasador, con porcentajes de acierto impresionantes. A pesar de que grandes talentos como Luka Doncic o Stephen Curry acaparan los titulares, David Adelman, su entrenador, subraya la importancia de celebrar estos logros en su justa medida. En Denver, a pesar de su humildad y bajo perfil, Jokic es considerado un héroe, aunque él mismo prefiere dejar las celebraciones para el futuro, cuando pueda rememorar sus hazañas en la tranquilidad de su hogar.
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