En un escenario donde la transformación digital es una necesidad imperante, la escasez de talento en tecnologías de la información (TIC) supone un desafío significativo para las empresas que buscan mantener su competitividad. Con solo un 4,4 % de los empleados especializados en TIC, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el impulso tecnológico parece estar en riesgo en España, a pesar de que el 74 % de la población activa utiliza herramientas informáticas en su trabajo diario.
En este contexto, las plataformas low-code y no-code emergen como soluciones eficaces para mitigar la falta de especialistas técnicos. Estas herramientas permiten a personal no técnico desarrollar aplicaciones y automatizar procesos de negocio sin necesidad de escribir código, favoreciendo así la democratización del desarrollo tecnológico y permitiendo que las empresas aceleren sus proyectos digitales manteniendo agilidad y control de costes.
La tendencia se confirma con previsiones de Gartner que indican que, para 2026, el 80% de los usuarios de estas plataformas no formarán parte de los departamentos de TI, y actualmente, el 75% de las grandes organizaciones ya las utilizan para resolver desafíos de negocio de manera más autónoma y rápida. Liferay, un actor destacado en el ámbito de soluciones digitales para empresas, ha identificado cinco requisitos clave que deben cumplir estas plataformas para ser verdaderamente efectivas en el entorno corporativo.
El primer principio es la necesidad de contar con capacidades integradas y nativas de low-code/no-code. Esto se traduce en plataformas que combinen personalización, gestión de contenidos, comercio electrónico, e incluso inteligencia artificial, permitiendo crear desde portales hasta intranets sin mudar de ecosistema tecnológico. En segundo lugar, la seguridad debe ser un pilar central, con altos estándares de protección de datos y funciones de autenticación robustas, esenciales para usuarios sin perfil técnico.
El tercer elemento imprescindible es la flexibilidad e integración con sistemas existentes, asegurando que las plataformas pueden conectarse a infraestructuras vigentes, sean legadas o modernas. Asimismo, la independencia tecnológica es crucial; optar por plataformas de código abierto evita la dependencia de un único proveedor, permitiendo a las empresas adaptar sus herramientas a sus necesidades futuras sin restricciones contractuales.
Finalmente, la escalabilidad y despliegue en la nube son factores críticos. La capacidad de autoescalado y despliegue en entornos cloud permite a las empresas ajustarse a picos de demanda, asegurando la continuidad del negocio y facilitando el crecimiento sin necesidad de costosas reestructuras tecnológicas.
Según Beatriz Escobar, directora de ventas para España y Portugal de Liferay, la filosofía low-code/no-code «democratiza el acceso al desarrollo de herramientas tecnológicas de distintos niveles y permite a las empresas aprovechar el potencial de sus empleados para impulsar la innovación y la transformación digital desde dentro». Esta estrategia es especialmente relevante en sectores donde la innovación debe ser ágil y los recursos técnicos son limitados.
Empoderar a equipos de marketing, recursos humanos o atención al cliente con capacidad para crear sus propias soluciones puede ser el diferenciador entre una organización ágil y una que se queda rezagada. Así, las plataformas low-code y no-code no solo representan una solución a corto plazo para la escasez de talento TIC, sino que constituyen una estrategia de innovación a largo plazo que puede transformar la dinámica interna de las empresas y su posicionamiento en el mercado global.