El Barómetro Sanitario global de 2024, publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en colaboración con el Ministerio de Sanidad, revela datos alarmantes sobre la salud mental en España. Un 18,2% de la población reportó haber necesitado atención por problemas psicológicos o emocionales en el último año. De estos, una mayoría del 59,2% inició su búsqueda de ayuda en la sanidad pública, aunque un significativo 44,9% terminó siendo atendido por servicios privados. Este fenómeno pone de manifiesto la creciente carga que enfrenta la atención primaria pública, que aún sigue siendo la primera opción para el 80% de la población, aunque las consultas telefónicas, que han pasado del 19,9% al 20,4%, indican un leve cambio en la forma de acceso a estos servicios.
El informe también proporciona un detallado análisis sobre los tiempos de espera y tipos de profesional consultados en primera instancia por aquellos que buscaron ayuda. Un 36,8% recurrió a su médico de familia, un 36,1% a un psiquiatra y un 20,4% a un psicólogo. Sin embargo, la espera para recibir atención es variada: el 40,8% de los encuestados tuvo que esperar de uno a tres meses para su primera consulta, mientras que solo el 26,8% logró ser atendido en menos de un mes, reflejando un estrangulamiento en la capacidad de respuesta del sistema. Estos hallazgos subrayan importantes desafíos para la infraestructura de salud mental en España, especialmente en lo referente a la capacidad de las instituciones públicas para atender a la creciente demanda.
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