En Egipto, se ha intensificado una campaña de detenciones que, según grupos de derechos humanos, busca limitar la expresión personal en plataformas digitales bajo la justificación de preservar los «valores de la familia» y la «moral pública». Desde agosto, más de 167 personas, incluyendo una cantidad significativa de mujeres, han sido arrestadas por publicar contenido en redes sociales considerado «inapropiado». Estos casos a menudo comienzan con publicaciones de las detenciones en la cuenta oficial de Facebook del Ministerio del Interior, mostrando a los detenidos con objetos confiscados que presuntamente ilustran sus delitos. La Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales (EIPR) observa que estas acciones apuntan a imponer un modelo conservador y limitado de conducta social, especialmente sobre las mujeres, dictando cómo deben vestirse, comportarse y expresarse.
Los cargos, que a menudo son imprecisos, muchas veces incluyen acusaciones de violar valores familiares, desacato a la religión o incluso pertenencia a grupos terroristas, como es el caso de la famosa tiktoker «Suzy El Ordoneya». Este endurecimiento de las restricciones también abarca a hombres y a grupos marginados, como se observa en los arrestos de individuos por cuestiones relacionadas con su expresión de masculinidad. La EIPR destaca cómo las leyes de delitos informáticos de 2018, ambiguamente redactadas, son utilizadas para procesar a estas personas, las cuales suelen ser de clases trabajadoras que exploran nuevas vías de ascenso social a través de las redes, en un país donde las formas tradicionales de movilidad socioeconómica han disminuido. La directora del programa de derechos de la mujer y de género de la EIPR, Lobna Darwish, advierte que las autoridades buscan controlar socialmente a través del miedo y la represión, en un contexto de creciente desigualdad económica y social.
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