
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha revisado y modificado significativamente su acusación contra Nicolás Maduro, anteriormente vinculado directamente con las FARC en un supuesto entramado de narcotráfico y terrorismo. En la imputación original de 2020, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia aparecían como un elemento central en la trama del «narcoterrorismo», en colaboración con el Cartel de los Soles. Sin embargo, la nueva documentación presentada ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York ha reducido el papel de las FARC a ser apenas uno de los muchos grupos ilegales que podrían haber colaborado con el Estado venezolano. El cambio marca una acusación distinta hacia el expresidente venezolano, ahora centrada más en figuras menos prominentes, como Héctor Rusthenford Guerrero, líder del Tren de Aragua.
Esta modificación refleja una reevaluación de las supuestas conexiones del Gobierno de Maduro con la guerrilla colombiana y otros actores del narcotráfico. Detalles previamente destacados, como el supuesto acuerdo de las FARC para trasladar operaciones a Venezuela bajo el amparo del Cartel de los Soles, han sido eliminados del documento actual. Asimismo, la nueva imputación suprime correlaciones directas entre Maduro y operaciones de lavado de dinero vinculadas a las FARC. A pesar de que algunas menciones a esta guerrilla permanecen, éstas se limitan a eventos concretos y no a una alianza estratégica con Maduro. Este ajuste en la narrativa legal llega en un contexto de tensiones políticas marcadas por la intervención estadounidense en Venezuela, la cual ha generado un impacto significativo en el escenario político de América Latina.
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