
El ejército de Estados Unidos ha derribado un dron iraní modelo Shahed-139 que se dirigía hacia el portaaviones Abraham Lincoln en el mar de Arabia. El incidente tuvo lugar el martes y fue confirmado por un funcionario estadounidense a través de la agencia Reuters. Según los informes, un avión de combate F-35 estadounidense fue el encargado de abatir el dron, que representaba una potencial amenaza para la seguridad del portaaviones. Este evento se suma a otro incidente ocurrido el mismo día en el estrecho de Ormuz, donde seis lanchas armadas iraníes rodearon un petrolero estadounidense. La embarcación ignoró las órdenes de detenerse y fue escoltada posteriormente por un buque de guerra estadounidense.
Ambos sucesos se desarrollan en un contexto de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, con el presidente Donald Trump fortaleciendo la presencia militar en la región. A pesar de este clima hostil, las autoridades iraníes han accedido a entablar negociaciones con Washington en Estambul para intentar alcanzar un acuerdo nuclear que frene el conflicto inminente. Las tensiones actuales se han visto exacerbadas por una oleada de protestas en Irán, reprimidas violentamente por el régimen, con un saldo de al menos 6.500 fallecidos y la posibilidad de que otros 17.000 casos estén bajo investigación, según la ONG local HRANA. Estas conversaciones podrían ser un paso hacia el alivio de la creciente incertidumbre y la amenaza de un enfrentamiento abierto en la región.
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