El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones dirigidas a personas vinculadas al gobierno de Nicolás Maduro, incluyendo a varios familiares directos de la primera dama venezolana, Cilia Flores. Estas sanciones forman parte de una estrategia más amplia por parte de Washington para intensificar la presión sobre el régimen chavista. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha reincorporado a la lista de sancionados a Carlos Malpica Flores, sobrino de la primera dama, junto a otros integrantes de su familia, acusados de participar en transacciones corruptas con el Estado venezolano. Entre los sancionados también se encuentran familiares del empresario panameño Ramón Carretero, que ha sido señalado por sus negocios con Chávez y la familia Maduro-Flores. Según el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, estas acciones son parte de un esfuerzo por detener lo que calificó como un «narco-Estado» bajo el control de Maduro, el cual subraya como una amenaza a la paz y estabilidad de la región.
Desde el inicio de las sanciones en 2008, más de 275 individuos asociados al chavismo han sido incluidos en listas de sanciones por Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros países. Las recientes medidas coinciden con declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha renovado las acusaciones sobre supuestos vínculos del gobierno venezolano con actividades criminales, incluyendo el narcotráfico y la colaboración con grupos como Hezbollah y guerrillas como el ELN y las FARC. Rubio reiteró que estas alianzas no solo representan una amenaza para la región, sino que también convierten al régimen de Maduro en un facilitador de actividades que ponen en peligro la seguridad de Estados Unidos. En una reciente rueda de prensa, subrayó que la falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico en el hemisferio occidental es principalmente atribuible al gobierno venezolano, al que calificó como «ilegítimo».
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