La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos llevó a cabo una inesperada suspensión de todos los vuelos en el Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, durante nueve horas el miércoles pasado. Esta decisión se tomó ante la incursión de drones operados por un cartel mexicano en el espacio aéreo estadounidense, detalló posteriormente el secretario de Transporte, Sean Duffy. Aunque inicialmente la FAA comunicó que el cierre por «razones especiales de seguridad» podría extenderse hasta por diez días, el tráfico aéreo se restableció una vez que el Pentágono neutralizó los dispositivos. La medida generó incertidumbre no solo entre los casi 700.000 residentes de El Paso, la ciudad número 23 más grande del país, sino también en la red aérea estadounidense que recordó las restricciones post 11 de septiembre, una paralización nunca antes vista en la región desde entonces.
El cierre temporal afectó un área de 16 kilómetros alrededor de El Paso, con vuelos prohibidos por debajo de los 5.500 metros, mientras que el sobrevuelo de Santa Teresa en Nuevo México también se incluyó, pero no así el cercano Ciudad Juárez en México. A pesar de la gravedad implícita en el cierre, hasta el momento el Gobierno mexicano no ha emitido declaraciones oficiales sobre el hecho, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum mencionó que no había información sobre la incursión de drones. Las autoridades enfatizaron que cualquier aeronave violando la restricción podía enfrentar interceptación o incluso fuerza letal si se consideraba una amenaza inminente. Mientras tanto, el ayuntamiento de El Paso se mantiene en espera de más detalles, recomendando a los pasajeros en contactar a sus aerolíneas para obtener actualizaciones sobre sus vuelos, llevando a un clima de expectativa entre los más de tres millones de pasajeros que usaron el aeropuerto en 2025.
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