
Estados Unidos ha flexibilizado temporalmente las restricciones impuestas a Cuba al permitir la llegada de un barco petrolero ruso cargado con más de 700,000 barriles de crudo a la isla. Tras meses de bloqueo férreo que han agravado la crisis energética en Cuba, la Guardia Costera estadounidense autorizó que el buque Anatoly Kolodkin desembarque su carga en el puerto de Matanzas. El crudo, procedente del puerto ruso de Primorsk, es un alivio crucial para la isla, que ha experimentado serios problemas de suministro energético, afectando hospitales, la movilidad y provocando múltiples apagones. Esta iniciativa de Washington fue reportada por el The New York Times y marca una inusual relajación de las medidas que forman parte de la política de presión aplicada por el gobierno de Donald Trump hacia La Habana, especialmente intensificadas tras eventos relacionados con Venezuela e Irán.
El petróleo, cuya llegada se espera tenga un impacto inmediato, garantizará el funcionamiento de las centrales eléctricas cubanas por al menos una semana. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, subrayó las dificultades del país, que lleva tres meses sin recibir importaciones de crudo, producto del bloqueo estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Pese a las adversidades, las autoridades cubanas han mostrado disposición a cooperar con Estados Unidos, ofreciendo concesiones como permitir la llegada de carburante a la embajada estadounidense en La Habana. La medida de alivio temporal del bloqueo por parte de Estados Unidos coincide con la necesidad estratégica de aliviar la crisis energética global, exacerbada por bloqueos en el estrecho de Ormuz, y permite a Rusia continuar exportando el petróleo ya cargado en sus buques.
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