
El Gobierno de Ecuador, liderado por el presidente Daniel Noboa, ha declarado persona non grata al embajador de Cuba, Basilio Antonio Gutiérrez García, y a toda su misión diplomática, instándolos a abandonar el país en 48 horas. Esta medida, respaldada por el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, no requiere justificación y se produce en un contexto de tensión internacional creciente. La decisión está en línea con la reciente fricción entre Cuba y Estados Unidos, particularmente después de un incidente en el que guardacostas cubanos dispararon contra una embarcación civil estadounidense. Este acontecimiento internacional ha influido en la política exterior de Ecuador, que está demostrando una postura cada vez más alineada con Washington.
En respuesta a la situación, se han difundido imágenes de personal de la embajada cubana en Quito quemando documentos, una señal clara del rápido desmantelamiento de la misión diplomática. El presidente Noboa también cesó las funciones del embajador ecuatoriano en Cuba, José María Borja. Esta acción no es un episodio aislado en la administración de Noboa, quien ha tomado decisiones similares respecto a países como Venezuela y Colombia, siguiendo una línea de acción que refleja un acercamiento estratégico a Estados Unidos. Anteriormente, Ecuador había clasificado al gobierno de Nicolás Maduro como terrorista y había impuesto altas tasas arancelarias a productos de Colombia durante tensiones con el citado país. Estas medidas destacan el esfuerzo de Ecuador por alinearse con las políticas estadounidenses en cuanto a las relaciones internacionales en Latinoamérica.
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