

Los envíos de smartphones a nivel mundial han experimentado un descenso interanual del 4% durante el segundo trimestre de 2026, según un informe de la consultora Omdia. La industria, asediada por la escasez de memoria y el aumento del coste de componentes, ha visto reducida su capacidad de producción, aunque no todos los fabricantes han sido igualmente afectados. Apple y Samsung han conseguido sortear las dificultades y mejorar sus ventas, consolidando su posición de liderazgo en un mercado donde el segmento de gama media y de entrada sigue luchando contra las presiones del aumento de costes.
En este contexto, Samsung se ha afianzado como el principal fabricante global de smartphones, alcanzando una cuota de mercado del 22%. La compañía ha sabido capitalizar una buena disponibilidad de productos y el retraso en el lanzamiento de su familia Galaxy S26, lo que ha redirigido parte de la demanda hacia el segundo trimestre. En contraste, Apple ha logrado un récord con una cuota del 20%, apoyada por el éxito de la familia iPhone 17, que ha impulsado uno de los ciclos de renovación más sólidos en años recientes. A diferencia de otros competidores, Apple ha mantenido los precios de sus dispositivos, absorbiendo los incrementos en el coste de componentes.
El informe también subraya la crisis en la memoria, que ha catapultado el precio de los chips DRAM y NAND —cruciales para los smartphones— a niveles insospechados. Estas subidas, acompañadas por las tensiones en la capacidad de fabricación de semiconductores, han agravado el encarecimiento de la producción. Omdia señaló que la memoria es actualmente el componente más costoso, con un impacto significativo en los modelos económicos donde ya representa más del 60% del coste de componentes principales.
En un intento por optimizar su rentabilidad frente al volumen, varios fabricantes están reconsiderando sus estrategias. La prioridad parece haberse desplazado hacia los dispositivos de gama media y alta, aquellos con mayor margen de beneficio. Xiaomi, OPPO, y vivo han mantenido sus posiciones en el mercado, aunque ninguno de ellos ha eludido la desaceleración general. En particular, los teléfonos por debajo de los 400 dólares han sufrido el mayor impacto, lo que podría derivar en que los consumidores aplacen la renovación de sus dispositivos o se decanten por alternativas reacondicionadas.
La consultora Omdia no anticipa una rápida normalización en los precios de la memoria. Se espera que comiencen a reducirse en la segunda mitad de 2027, pero sin volver a los niveles anteriores a 2025. Este panorama sugiere que la industria podría enfrentarse a costes elevados en componentes esenciales durante varios trimestres más. A medida que los fabricantes se enfocan hacia dispositivos premium, podría haber menos opciones disponibles en el segmento económico, forzando a los consumidores a espaciar sus renovaciones.
Simultáneamente, la presión sobre la cadena de suministro se incrementa debido a la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial, lo que compite por los mismos recursos de fabricación que los dispositivos de consumo. Así, el mercado de smartphones navega en aguas turbulentas, buscando el equilibrio en un entorno donde los costos, la innovación y la demanda siguen marcando el ritmo.
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