Irán intentó atacar la base estadounidense-británica de Diego García, ubicada en el océano Índico, disparando dos misiles balísticos. Sin embargo, ambos misiles fallaron, uno por una avería en vuelo y el otro fue interceptado. A pesar de este incidente inicial, el Gobierno de Irán negó cualquier implicación en el ataque, sugiriendo que podría tratarse de una operación de «falsa bandera». Esta postura fue reafirmada por el secretario general de la OTAN y el primer ministro británico, quien aseguró que los misiles no representaban una amenaza para el Reino Unido.
Diego García es fundamental para las operaciones militares de Estados Unidos, descrita como un «portaaviones insumergible» en el Índico, lo que la convierte en un punto clave para las proyecciones estratégicas hacia Oriente Medio y Asia. La isla, que alberga alrededor de 2,500 efectivos, ha sido utilizada para operaciones militares desde la guerra de Vietnam hasta la actual situación en el Medio Oriente. A pesar de que se ha llegado a un acuerdo para traspasar la soberanía a Mauricio, la base se mantendrá bajo control británico durante al menos 99 años, suscitando tensiones en la política internacional, especialmente en el contexto del creciente desarrollo del programa de misiles de Irán.
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