
Durante un pleno extraordinario del Partido Comunista en las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel realizó un sorpresivo mea culpa en el que reconoció la responsabilidad de la dirigencia política en los problemas actuales de la isla. Las declaraciones del líder comunista se producen en un contexto de creciente presión tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela y el resurgimiento del discurso anticastrista por parte de sectores reaccionarios del gobierno estadounidense. Díaz-Canel enfatizó la necesidad de un cambio interno en el partido, llamando a los militantes a evaluar críticamente su desempeño y a identificar fallos para corregir el rumbo.
En su intervención, Díaz-Canel subrayó la importancia de centrar el trabajo del Partido en las necesidades y prioridades de la base, impulsando transformaciones profundas en toda la estructura política. Esta autocrítica es vista como un intento de revitalizar el partido en medio de una situación económica y social compleja, con un aumento del hambre y la mendicidad en Cuba. El mandatario cubano instó a sus colegas a enfrentar cada obstáculo con un enfoque crítico sobre qué se está haciendo mal y a trabajar hacia una solución desde el interior del organismo, reflejando un movimiento estratégico para ajustar la dirección del gobierno frente a los desafíos internos y externos que enfrenta la isla caribeña.
Leer noticia completa en El Pais.
