
La Comarca Andina, una región deslumbrante de la Patagonia argentina, se encuentra una vez más en el ojo del huracán, no por sus paisajes magníficos, sino por los devastadores incendios que están arrasando más de 4.000 hectáreas de bosques nativos. La situación crítica afecta principalmente a la provincia de Chubut, donde las llamas avanzan sin control en áreas cercanas a El Hoyo y amenazan el Parque Nacional de los Alerces. Este patrimonio natural podría perder a uno de sus tesoros más antiguos, El Abuelo, un árbol de 2.600 años de antigüedad. Los residentes, desesperados, han compartido en redes sociales impactantes imágenes del avance del fuego y criticado la insuficiencia de los recursos de prevención y control disponibles para afrontar esta emergencia.
En respuesta a la creciente devastación, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, ha movilizado a 300 brigadistas, maquinaria pesada y seis medios aéreos para combatir las llamas, mientras que junto al ministro del Interior, Diego Santilli, ha prometido una política de tolerancia cero contra los responsables de los incendios, ofreciendo una recompensa de 50 millones de pesos (unos 33.000 dólares) por información que lleve a su captura. Sin embargo, la activista Flavia Broffoni advierte sobre la falta de coordinación y apoyo estatal en el terreno, con comunidades enfrentando solas la voracidad del fuego. La situación se agrava con una combinación letal de sequías, forestación con especies inflamables y una gestión deficiente de incendios bajo el gobierno actual de Javier Milei. Mientras en el Congreso, legisladores patagónicos impulsan la declaración de emergencia y demandan medidas de alivio económico, ambientalistas exigen acciones más contundentes y preventivas ante incendios que cada año sumen a la región en el desastre.
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