La reciente DANA que ha azotado la Comunidad Valenciana ha generado no solo un desastre climatológico, sino también un grave problema de seguridad en la región. En las últimas horas, las fuerzas del orden han detenido a 50 personas por presuntos delitos de pillaje ocurridos en áreas afectadas por las intensas lluvias. El caos y el desorden provocados por las inundaciones han sido el caldo de cultivo perfecto para que algunos individuos, aprovechándose de la situación, se dedicaran a saqueos, centrados principalmente en establecimientos comerciales. Los afectados más notorios han sido el Centro Comercial Bonaire en Aldaia y el MN4 en Alfafar, donde las plantas bajas se vieron completamente inundadas, lo que obligó a trabajadores y clientes a refugiarse en las zonas más seguras. Esta situación ha demandado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil desplazar efectivos destinados a labores de rescate para asegurar estas áreas y disuadir futuros incidentes.
Las fuerzas de seguridad han intensificado sus patrullajes en los alrededores de los centros comerciales afectados, priorizando su presencia para prevenir nuevos actos de pillaje. Según fuentes de la Guardia Civil, los robos se han centrado especialmente en tiendas que venden productos de alto valor y fácil reventa, como equipos electrónicos y perfumes de marca, con una parte considerable de los objetos robados destinándose al mercado negro. A pesar de la tipificación legal ambigua de estos delitos, que se presentan a menudo como hurtos o robos con violencia, la ley es clara en establecer penas significativas, especialmente cuando los delitos se cometen aprovechando situaciones de riesgo general. La comunidad puede encontrarse enfrentando penas de hasta cinco años si se comprueba que los saqueos incluyeron el uso de fuerza. La situación actual requiere una respuesta coordinada no solo para asegurar la protección de bienes materiales, sino también para restablecer la tranquilidad tras el devastador paso de la DANA.
Leer noticia completa en El Pais.