En un tenso episodio de violencia, varios seguidores agredieron a los agentes de seguridad lanzando botellas, piedras y otros objetos mientras los uniformados intentaban proteger la llegada del autobús del equipo rojiblanco. Los hechos ocurrieron frente a las puertas de entrada, donde el ambiente antes del partido se tornó hostil. La situación llevó a las fuerzas del orden a reforzar las medidas de seguridad en un intento por controlar a la multitud que, descontenta y fuera de control, buscaba manifestar su frustración de manera agresiva.
El incidente refleja una preocupante tendencia de violencia en eventos deportivos, donde las pasiones desbordadas de los aficionados sobrepasan los límites de la civilidad. Las autoridades han condenado el comportamiento de estos individuos y han iniciado investigaciones para identificar a los responsables de estos actos vandálicos. Este tipo de incidentes pone de manifiesto la necesidad urgente de implementar medidas más estrictas para garantizar la seguridad en los eventos deportivos, protegiendo no solo a los equipos y cuerpos de seguridad, sino también a los hinchas que acuden pacíficamente a disfrutar del espectáculo.
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