
La pandemia del coronavirus, que comenzó en 2020, transformó radicalmente el sector del turismo a nivel mundial. Ante la crisis sanitaria, muchos viajeros optaron por explorar lugares menos concurridos y alejados de las rutas turísticas convencionales. Esta tendencia ha permitido a los turistas descubrir regiones menos explotadas y, a menudo, más asequibles, lo que ha generado un notable aumento en la popularidad de estos destinos alternativos.
Según informes de OAG y el Mastercard Economics Institute, este cambio de comportamiento ha tenido un impacto significativo en el sector. Desde 2019, los destinos menos tradicionales han visto un crecimiento sustancial en la llegada de viajeros, evidenciando así una nueva preferencia en la demanda turística. Esta reorientación no solo beneficia a los turistas que buscan experiencias más auténticas y menos saturadas, sino que también contribuye al desarrollo económico de estas regiones a menudo descuidadas.
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