
Cuando el refugio de La Marazuela cerró sus puertas este miércoles, tras acoger a más de 400 personas de 11 municipios evacuadas por los incendios de Ávila y Madrid, el dispositivo había cubierto mucho más que alojamiento y comida: también atendió el impacto emocional de quienes tuvieron que dejar su casa de un día para otro.
Tres psicólogas de Protección Civil, junto con los servicios disponibles en el autobús de Atención Ciudadana de la Comunidad de Madrid, atendieron a los desplazados durante los días que duró la acogida en el Centro Deportivo y Cultural de La Marazuela, en Las Rozas, ayudándoles a gestionar el trauma y la ansiedad de una experiencia que, para muchos, se prolongó casi una semana.
El refugio, coordinado por el Ayuntamiento de Las Rozas junto a la Policía Local, el SAMER y Protección Civil, llegó a albergar a más de 300 personas en los momentos más críticos. Empresas, asociaciones y vecinos de Las Rozas se sumaron al operativo desde el primer día. «La Policía Local, los servicios de Seguridad y Emergencias del municipio y los voluntarios, vecinos, empresas y asociaciones de Las Rozas han dado una lección de esfuerzo y solidaridad», resumió el alcalde, José de la Uz.
La atención también alcanzó a las mascotas de los desplazados: la protectora municipal Abrazo Animal cuidó a más de 50 animales durante toda la acogida, para que nadie tuviera que dejar atrás a un miembro más de la familia.
Tres psicólogas de Protección Civil y el equipo del autobús de Atención Ciudadana de la Comunidad de Madrid.
Más de 400 personas de 11 municipios, con hasta 300 alojadas a la vez en los momentos más críticos.
El Ayuntamiento de Las Rozas, con la Policía Local, el SAMER y Protección Civil, además de empresas, asociaciones y vecinos voluntarios.
La protectora municipal Abrazo Animal cuidó de más de 50 animales durante la acogida.
