Bruselas ha decidido implementar un arancel específico sobre los productos químicos provenientes de Rusia, como medida destinada a limitar las importaciones. La Unión Europea busca con esta acción reducir la dependencia en dicho sector, que actualmente representa el 34% de las importaciones químicas en el continente. Esta medida se enmarca en un esfuerzo más amplio por parte del bloque comunitario para proteger su industria local y disminuir su vulnerabilidad frente a las tensiones geopolíticas.
La decisión surge en un contexto de creciente preocupación por la exposición económica y estratégica de Europa ante productos provenientes de terceros países. Al imponer este arancel, la UE tiene como objetivo fomentar la producción local, fortalecer la autosuficiencia en insumos químicos y asegurar un equilibrio económico más robusto. Esta acción constituye también un mensaje político claro sobre el deseo de Bruselas de reducir su dependencia de Rusia en sectores clave.
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