Durante las obras para construir un aparcamiento subterráneo en la calle Arapiles de Madrid, han sido hallados restos óseos que datan del siglo XIX, eran parte del antiguo cementerio general del norte. La localización, en el distrito de Chamberí, está catalogada como Bien de Interés Cultural, lo que ha disparado el protocolo de intervención arqueológica, avalado por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. El descubrimiento incluye un pequeño osario y algunas monedas, y aunque los trabajos continúan, las excavaciones arqueológicas son esenciales para preservar y documentar estos hallazgos de interés histórico.
La oposición vecinal a la construcción del aparcamiento subterráneo ha sido notable, reflejada en pancartas de protesta en los balcones. Este descontento se mezcla con la atención que generan los descubrimientos arqueológicos en una ciudad donde cada intervención en el subsuelo puede revelar parte de su historia oculta. Los especialistas esperaban hallazgos en la zona debido a su pasado como cementerio, y la obra ha sido supervisada bajo la rigurosa normativa de control arqueológico intensivo, que detiene cualquier actividad en cuanto se descubre algo de relevancia. Las excavaciones continúan, prometiendo quizás más revelaciones sobre la compleja historia de Madrid.
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