Un estudio reciente de la Universidad de Georgia ha revelado sorprendentes aspectos de la comunicación de los ciervos de cola blanca, mostrando su capacidad para percibir y emitir luz ultravioleta. Los investigadores descubrieron que, además de marcar su territorio frotando sus astas en árboles y el suelo, estos ciervos dejan un rastro brillante que es visible en longitudes de onda ultravioletas. Esta fotoluminiscencia no solo se emite a partir de las secreciones glandulares, sino que también se relaciona con las propiedades de la madera en la que interactúan. Este hallazgo marca un hito al ser la primera documentación científica sobre el uso de la fotoluminiscencia en mamíferos.
Durante la investigación, los científicos estudiaron un bosque de 337 hectáreas donde habitan los ciervos en libertad, utilizando linternas ultravioletas para registrar la luz reflejada por las marcas brillantes. Los resultados sugieren que estas señales son efectivamente percibidas por otros ciervos, facilitando la comunicación entre ellos en condiciones de poca iluminación, como al amanecer y al anochecer. Aunque no se observó un cambio de comportamiento directo, los niveles hormonales de los ciervos aumentaron con la presencia de fotoluminiscencia, lo que indica que estas marcas podrían tener un impacto significativo durante la temporada de apareamiento.
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