Inglaterra tiene mucho más que ofrecer que solo la vibrante ciudad de Londres. A una corta distancia de la capital británica se encuentran ciudades históricas y pintorescos pueblos, que narran la rica historia del país con una autenticidad única. Uno de estos tesoros es Salisbury, situada a una hora en tren desde Londres, en el corazón del condado de Wiltshire. Esta pequeña urbe de 40,000 habitantes es un destino ideal para quienes desean escapar del bullicio de la metrópoli y adentrarse en el fascinante encanto medieval que caracteriza al lugar. La ciudad es conocida por albergar joyas arquitectónicas como su magnífica catedral gótica, con una aguja que se eleva majestuosamente a más de 120 metros de altura, y que encierra en su interior el reloj más antiguo del mundo, además de una de las pocas copias originales de la Carta Magna.
El viaje a Salisbury no estaría completo sin una excursión a Stonehenge, el icónico sitio megalítico que cautiva la imaginación de miles de turistas cada año. Ubicado a solo 15 kilómetros de la ciudad, Stonehenge es una de las maravillas prehistóricas más reconocidas del mundo y es casi un mandato incluirlo en cualquier itinerario. Pero más allá de las atracciones históricas y culturales, Salisbury también ofrece un cambio refrescante con sus extensiones de espacios verdes, perfectos para respirar aire puro y alejarse de las concurridas avenidas londinenses. La conexión a Salisbury es sencilla y rápida, con trenes que parten desde la estación de Waterloo en Londres, haciendo de esta ciudad una irresistible escapada de un día o incluso un encantador destino para una estancia más prolongada.
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