La droga apodada ‘Coco Chanel’ ha captado la atención en América Latina al ser identificada como una variante del tusi, una mezcla ecléctica que combina ketamina y MDMA, aderezada con un aroma de coco para diferenciarse de otras presentaciones tradicionales de este tipo de sustancias psicoactivas. El análisis químico realizado y publicado por la organización colombiana Échele cabeza ha desmentido su carácter de «nueva droga», confirmando que se trata de un tusi blanco. Esta mezcla, al igual que otras presentaciones de tusi, no posee una fórmula fija; por tanto, cada ‘cocinero’ ajusta la composición utilizando ingredientes potencialmente estimulantes como la cafeína, lo que incrementa su atractivo en el mercado, donde se comercializa a un precio por encima del promedio.
La notoriedad del ‘Coco Chanel’ también ha estado vinculada al trágico asesinato de dos artistas colombianos en México, cuyas muertes se sospecha que están relacionadas con el intento de incursionar en el lucrativo mercado de las drogas. Las investigaciones apuntan a que estos crímenes podrían ser obra de cárteles mexicanos en represalia. Este caso ha puesto de relieve nuevamente los riesgos asociados con la producción y distribución de estas drogas, por su composición imprecisa y el potencial de adicción que implica su consumo. La advertencia de Échele cabeza sobre los efectos impredecibles del tusi, incluyendo sobreestimulación y complicaciones cardiovasculares, subraya la necesidad de una mayor conciencia e información sobre lo que realmente se consume en los ambientes festivos.
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