En un operativo reciente, las autoridades descubrieron una planta de procesamiento alimentario clandestina en Madrid que operaba sin los permisos correspondientes. Esta instalación secreta se ubicaba en un local no declarado dentro de la licencia de funcionamiento y sólo se podía acceder a ella a través de una puerta oculta situada detrás de un sofá. Durante la inspección, los agentes quedaron sorprendidos al encontrar grandes cantidades de alimentos procesados en condiciones insalubres y sin supervisión reguladora, lo que planteaba serios riesgos para la salud pública.
La intervención de las autoridades se produjo tras recibir denuncias de vecinos que notaron movimientos sospechosos en la zona. Tras una investigación exhaustiva, se detectó la existencia de esta planta ilegal, lo que llevó a la actuación inmediata de personal de salud y seguridad alimentaria para desmantelar la operación. Las personas relacionadas con el funcionamiento del lugar están siendo investigadas por posible violación de normativas sanitarias y operativas. Este hallazgo resalta la necesidad de reforzar los controles sobre el cumplimiento de normas de higiene y autorización en el sector alimentario.
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