Con la llegada del invierno, Budapest resplandece como uno de los destinos más codiciados de Europa. A pesar de estar cerca de joyas arquitectónicas como Praga y Viena, la capital húngara brilla con luz propia, especialmente durante la temporada navideña, cuando se convierte en un mosaico vibrante de luces y decoraciones. A partir del 17 de noviembre, la ciudad da la bienvenida a visitantes con sus célebres mercadillos de Navidad, que incluyen desde puestos gastronómicos hasta artesanías locales, destacándose entre ellos el de la plaza Vörösmarty y el de la plaza de San Esteban. Aunque no figura entre los destinos más económicos para viajar durante estas fechas festivas, la experiencia de pasear por sus mercados iluminados promete ser inolvidable para aquellos que decidan aventurarse en sus calles.
Gracias a sus excelentes conexiones aéreas con España, planear una escapada a Budapest es sencillo, siendo posible encontrar vuelos directos económicos desde ciudades como Madrid y Barcelona a través de aerolíneas de bajo coste como Wizz Air. Visitar la ciudad en invierno puede implicar hacer frente a temperaturas frías, con medias diarias que rondan entre 0°C y 5°C y mínimos que pueden descender hasta -5°C por la noche. Sin embargo, el ambiente cálido y acogedor de los mercadillos navideños, junto con actividades como paseos en barco al anochecer o visitas al emblemático Parlamento, hacen que la experiencia de descubrir Budapest en esta época del año sea mágica. Además, para quienes buscan explorar lo mejor de la ciudad, tours guiados ofrecen la inmersión perfecta en la rica historia y cultura de «la Perla del Danubio».
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