En la búsqueda de lograr que las castañas cocinadas en casa igualen en sabor y textura a las compradas en puestos tradicionales, se ha revelado un truco culinario simple pero efectivo. La clave no reside en utilizar electrodomésticos modernos como la freidora de aire, sino en métodos más clásicos como el horno o el microondas, complementados con un almíbar casero. Esta propuesta destaca por su sencillez y efectividad, prometiendo transformar un simple fruto otoñal en una exquisitez que deleitará el paladar familiar. Se trata, en esencia, de un enfoque que aprovecha la versatilidad del almíbar, una preparación básica a base de agua, azúcar y canela, que confiere un sabor dulce y delicado a las castañas.
El proceso, que toma menos de 20 minutos para el cocinado en microondas o en olla convencional, se centra en mantener las castañas intactas y bien cubiertas con almíbar, asegurando una conservación óptima y prolongada de este fruto. Una vez listas, estas castañas pueden ser almacenadas en botes esterilizados, creando así conservas naturales que pueden ser utilizadas en distintas preparaciones o como un sencillo pero refinado complemento dulce. Esta receta no solo se presenta como una opción culinaria innovadora, sino que también ofrece la posibilidad de disfrutar de un producto saludable y delicioso, introduciendo un toque de hogar en una tradición otoñal.
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