Un reciente estudio llevado a cabo por científicos españoles ha confirmado una vez más los beneficios de la dieta mediterránea, revelando que seguir este patrón alimenticio puede disminuir en más de un 20% el riesgo de muerte prematura. Los hallazgos, presentados en la conferencia anual de Cardiología Preventiva de la Sociedad Europea de Cardiología en Milán, destacan que una mayor adherencia a esta dieta se asocia con una reducción de la mortalidad por todas las causas. Mercedes Sotos Prieto, profesora adjunta de salud ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, explicó que el consumo regular de frutas, lácteos, frutos secos y aceites insaturados, como el de oliva, juega un papel crucial en estos beneficios para la salud.
En el estudio, que involucró a más de 11.000 adultos con una edad media de 48 años, se evaluó tanto la adherencia a la dieta mediterránea como el impacto ambiental de las elecciones alimentarias. A lo largo de 14 años de seguimiento, se registraron 1.157 muertes, y los participantes que más se ajustaron a la dieta mediterránea presentaron un 22% menos de probabilidades de morir en comparación con aquellos menos adheridos. Por otro lado, se encontró que el consumo de bebidas gaseosas y productos procesados incrementa el riesgo de muerte prematura. Los investigadores también exploraron el impacto ambiental de la dieta, considerando las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de la tierra, subrayando la importancia de adoptar prácticas alimenticias sostenibles.
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