

En los últimos meses, la inteligencia artificial (IA) ha acaparado el interés en las estrategias empresariales, sin embargo, un elemento crucial amenaza con quedarse rezagado: la infraestructura tecnológica. Un informe de Netskope desvela que tan solo un 38% de los líderes de Infraestructura y Operaciones (I&O) creen que sus sistemas están totalmente preparados para las demandas actuales de esta tecnología, mientras que solo un 18% asegura contar con los recursos humanos y financieros suficientes para cumplir con las expectativas de rendimiento, resiliencia y seguridad.
Este desajuste es más que una cifra incómoda; representa una tensión creciente dentro de muchas organizaciones. La alta dirección presiona por resultados rápidos y tangibles, sin embargo, los encargados del soporte tecnológico detectan que la preparación no es la requerida para afrontar estos retos.
La infraestructura ha dejado de ser considerada un mero asunto de mantenimiento y se ha convertido en una palanca esencial para alcanzar los objetivos organizacionales. El informe revela que cuatro de cada cinco responsables de I&O consideran la infraestructura central para el cumplimiento de metas fundamentales, mientras que el mismo porcentaje indica que las expectativas de su directiva han aumentado significativamente en el último año.
A pesar de que la IA aparece como un catalizador de cambio, las prioridades inmediatas para estos líderes siguen centradas en áreas críticas de continuidad operativa y modernización. Mejorar la seguridad y rendimiento del acceso remoto, aumentar la visibilidad de las operaciones y apoyar la adopción de IA figuran entre sus tres principales preocupaciones.
Sin embargo, existe una gran brecha en la comunicación entre las áreas técnicas y la alta dirección. El estudio señala que un 63% de los responsables de I&O se sienten excluidos de las discusiones estratégicas, y un 20% no tiene claro cuáles son las intenciones de sus CEOs. Esto genera una desconexión, donde la alta dirección demanda certeza, pero el personal técnico siente que les exigen resultados tangibles sin participar en la planificación.
La llegada de la IA agrava esta situación, introduciendo nuevos flujos de datos y desafíos de integración en un entorno ya complejo. Este reporte subraya la necesidad de una infraestructura que pueda adaptarse a las nuevas tecnologías sin sacrificar su rendimiento, resiliencia y seguridad. Sin embargo, las expectativas sobre estos tres pilares fundamentales son consideradas poco realistas dadas las plataformas actuales.
El informe concluye proponiendo cinco líneas de acción para ayudar a cerrar esta brecha entre infraestructura y negocios. Estas incluyen comunicar las decisiones técnicas en términos de resultados empresariales, involucrarse temprano en la planificación estratégica, simplificar y consolidar la infraestructura, proporcionar visibilidad continua del rendimiento y posicionar a I&O como un habilitador de IA.
Este documento pone de manifiesto que el éxito de la IA en la empresa no depende solo del software, sino de la capacidad organizacional para integrarla sin desestabilizar los cimientos previos. Para muchas compañías, el verdadero reto no es adoptar la IA como un nuevo eslogan, sino preparar el terreno para su uso efectivo y seguro, evitando que la infraestructura se convierta en el principal obstáculo.
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