
José María Balcázar, recientemente designado como el octavo presidente de Perú en la última década, ha juramentado a su Gabinete de transición compuesto mayormente por tecnócratas de la administración anterior de José Jerí. El economista Hernando de Soto, conocido defensor del neoliberalismo y candidato presidencial en elecciones pasadas, fue inicialmente anunciado como el primer ministro, en un intento por apaciguar las críticas que tildan a Balcázar de comunista. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando De Soto declinó aceptar el cargo, afirmando desavenencias internas y evidenciando la inestabilidad política del Gobierno. Finalmente, Denisse Miralles, exministra de Economía, fue nombrada presidenta del Consejo de Ministros, trayendo consigo cuestionamientos sobre su papel en la entrega de fondos millonarios a empresas.
El Gabinete de Miralles mantiene a varios ministros de la gestión anterior y añade nuevas caras, sumando un total de 181 ministros en un solo mandato presidencial. Esta cifra refleja la alta rotación y volatilidad en el Ejecutivo, con ministros que han durado apenas días en sus puestos. La llegada de Balcázar al poder está marcada por la desconfianza, debido a las acusaciones en su contra que incluyen robo de fondos, múltiples carpetas fiscales y un supuesto plagio. Estos escándalos han socavado cualquier apoyo de confianza hacia su liderazgo. En un contexto político incierto, el nuevo Gabinete se enfrenta al reto de lograr una transición menos caótica, mientras lidia con las presiones de las agrupaciones políticas y busca estabilidad.
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