La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció una «agresión invasora» de Estados Unidos ocurrida el 3 de enero, describiéndola como un golpe a las relaciones bilaterales. Durante su intervención en la presentación anual de la gestión del Ejecutivo ante el Parlamento venezolano, Rodríguez subrayó la decisión de su gobierno de optar por la vía diplomática para resolver el conflicto. Destacando el derecho de Venezuela a mantener relaciones diplomáticas con cualquier país del mundo, incluidos Estados Unidos, China, Rusia, Irán y Cuba, Rodríguez reafirmó la soberanía de la nación sudamericana. Su discurso, mantenido frente a una audiencia que incluía embajadores extranjeros, gobernadores y figuras del chavismo, también incluyó un homenaje al presidente Nicolás Maduro y a Cilia Flores, capturados durante la operación estadounidense, y una reafirmación de su compromiso con los principios del chavismo.
Rodríguez llamó a la unidad y a mantener el espíritu revolucionario tras el ataque, prometiendo trabajar por la liberación de Maduro y Flores, y rindió homenaje a los soldados venezolanos y cubanos que fallecieron en el enfrentamiento. En un tono conciliador, tanto ella como su hermano, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, destacaron la importancia de fomentar la convivencia política, advirtiendo a la oposición sobre interpretar las medidas recientes como signos de debilidad. Rodríguez enfatizó que la soberanía venezolana no se verá comprometida y que la nación está preparada para enfrentar los retos diplomáticos. Además, criticó la histórica influencia de la diplomacia estadounidense en América Latina, haciendo hincapié en las diferencias entre la doctrina Monroe y el bolivarianismo defendido por su gobierno. Ante las conversaciones entre Donald Trump y la líder opositora venezolana, María Corina Machado, Rodríguez prometió representar a Venezuela con dignidad y firmeza si fuera necesario viajar a Washington.
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