

La obstrucción lagrimal, un problema que afecta de manera creciente a la población mayor, se ha convertido en un desafío importante para los sistemas de salud. Esta afección alcanza hasta un 52,8% de prevalencia entre los mayores de 80 años, lo que resalta la necesidad de soluciones más eficaces y menos invasivas. En respuesta a esta demanda, el Hospital Universitario del Henares se ha posicionado como líder en la aplicación de técnicas quirúrgicas innovadoras, especialmente en el ámbito de la cirugía mínimamente invasiva.
En el centro de esta innovación se encuentra la técnica de dacriocistorrinostomía transcanalicular láser, un procedimiento que permite desobstruir la vía lagrimal sin requerir incisiones externas. El Dr. Carlos Izquierdo, destacado especialista en Oftalmología del Hospital, enfatiza que el objetivo principal es proporcionar «soluciones efectivas y seguras que mejoren la calidad de vida de los pacientes».
Durante el reciente 76º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), un grupo multidisciplinar de especialistas en oftalmología y otorrinolaringología del Hospital del Henares presentó hallazgos prometedores. Desde 2009 hasta 2024, se han llevado a cabo más de 186 intervenciones con esta técnica, logrando tasas de éxito notables: un 74,7% en éxito anatómico y un 79,6% en éxito funcional. Estos resultados sitúan al centro a la vanguardia de la práctica quirúrgica en el campo.
La técnica en cuestión, realizada conjuntamente por los servicios de Oftalmología y ORL, ha evidenciado ser una solución segura y eficaz. Se han implementado protocolos avanzados, incluyendo el uso de mitomicina C y la intubación bicanalicular, además de un seguimiento postquirúrgico cuidadoso, lo que ha contribuido a minimizar complicaciones.
El equipo del Hospital del Henares, conformado por el Dr. Carlos Izquierdo, la Dra. Paula Moreno y el Dr. Miguel Ángel Gómez-Marino, ha desarrollado un método innovador para prevenir complicaciones postoperatorias, especialmente la posible migración del material quirúrgico. Este avance ha reducido las incidencias a menos del 1%, reforzando aún más la seguridad de la intervención y consolidando la eficacia del tratamiento.
Más allá de los beneficios oftalmológicos, estas intervenciones tienen un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes, mejorando su visión y, en consecuencia, su autonomía. Para los adultos mayores, en particular, recuperar la comodidad visual significa también una mayor independencia en su vida diaria, lo cual es un logro significativo en su bienestar general.
