En un giro inesperado dentro de la tensa relación entre Estados Unidos y Colombia, los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro tuvieron su primera conversación telefónica, sentando las bases para reunirse en la Casa Blanca. Este contacto se produce tras meses de crecientes tensiones, exacerbadas por las recientes amenazas de intervención militar estadounidense en Colombia, similares a las realizadas en Venezuela. A pesar de estas fricciones, el tono durante la llamada fue calmo y enfocaron la discusión en la colaboración y desacuerdos sobre la lucha antidrogas. Trump, que había emitido varias amenazas de represalias contra Colombia, elogió la conversación en redes sociales. Por su parte, Petro aseguró que la conversación contribuyó a reducir tensiones, permitiendo que «Colombia pueda dormir tranquila», mientras la futura reunión se organizará bajo la supervisión del secretario de Estado Marco Rubio y la canciller Rosa Villavicencio.
El historial de enfrentamientos entre ambos gobiernos se remonta a múltiples episodios notables en 2025. El conflicto comenzó con la negativa de Colombia a aceptar vuelos militares estadounidenses con deportados, desencadenando medidas económicas de Trump. La relación se tensó aún más con la descertificación de Colombia en la lucha antidrogas, críticas a Trump durante una manifestación en Nueva York, y graves acusaciones que llevaron a Petro a la Lista Clinton. Igualmente, la desavenencia se exacerbó ante los ataques estadounidenses a supuestas narcolanchas, acciones que Petro denunció como violaciones a la soberanía. En este contexto de alta tensión, la reciente conversación marca un claro contraste, dejando abierta la posibilidad para un diálogo más constructivo entre ambos países en la reunión prevista en Washington.
Leer noticia completa en El Pais.
