
Luis de Guindos, reconocido economista y exvicepresidente del Banco Central Europeo, ha hecho un llamado a la recuperación del consenso político y social en torno a las pensiones para asegurar su sostenibilidad futura. En un contexto donde las decisiones sobre el sistema de jubilaciones parecen estar cada vez más influenciadas por intereses partidistas y calendario electoral, de Guindos insiste en que la reforma del sistema público debe abordarse mediante acuerdos amplios y duraderos, que garanticen tanto la continuidad de las prestaciones como la estabilidad social.
Durante un encuentro empresarial en Murcia, el exministro de Economía ha reforzado la importancia de mantener las pensiones públicas como la “columna vertebral del Estado del bienestar”. Subrayó que estas deben seguir existiendo a largo plazo, y calificó como imprescindible la recuperación de un marco de entendimiento entre las principales fuerzas políticas y agentes sociales, similar al éxito del Pacto de Toledo ocurrido en años anteriores. En su opinión, desvincular las decisiones sobre las pensiones de la confrontación política es fundamental para garantizar un futuro estable para el sistema.
El análisis del exministro también abordó la situación actual del sistema de pensiones, recordando que estas no están “quebradas” y que la prioridad debe ser su mantenimiento. La experiencia del Pacto de Toledo permitió acuerdos trascendentales que contribuyeron a proteger las prestaciones, y de Guindos lamentó la ausencia de un entendimiento similar en los últimos años, sugiriendo que este tipo de consenso institucional es esencial para evitar que las pensiones se conviertan en un arma política.
En su valoración, la participación en la política económica europea también ocupa un lugar central. De Guindos señaló que no hay una garantía de que Europa esté en camino hacia una recesión, aunque advirtió sobre las incertidumbres derivadas del aumento en el precio de la energía. Además, destacó que el mercado laboral europeo está mostrando cierto dinamismo y estabilidad, pero el encarecimiento energético mantiene un escenario de volatilidad.
Entre los principales desafíos para la Unión Europea, mencionó la redefinición de su relación transatlántica con Estados Unidos en defensa, la competencia industrial con China y la necesidad de reducir la fragmentación interna. De Guindos advirtió que ninguna nación puede afrontar con éxito estos retos sin una mayor integración europeísta, y recordó que la política monetaria tampoco puede resolver por sí sola los problemas estructurales del continente. La expectativa de un posible repunte de los tipos de interés en los mercados soberanos, unido a la creciente demanda de capital derivada de tecnologías como la inteligencia artificial, incrementa la complejidad del escenario económico.
De cara a España, el exministro resaltó la capacidad de adaptación de la economía nacional, que atribuyó en buena medida al esfuerzo exportador y a la solidez del sistema bancario. Sin embargo, advirtió que el crecimiento del país sigue dependiendo significativamente del aumento de población y de la inmigración, aspectos que considera “indispensables” para sostener el dinamismo económico. En este sentido, advirtió que la dependencia de estos factores también limita los avances en la renta per cápita y los salarios reales.
Respecto al mercado de la vivienda, De Guindos puso en evidencia la problemática derivada del elevado nivel de precios inmobiliarios y la escasa oferta de vivienda asequible. La regulación del alquiler, que representa alrededor del 20% del parque habitacional en España en comparación con el 30% en Europa, ha contribuido a restringir la oferta y ha provocado incrementos en los precios, dificultando el acceso a la vivienda para muchos trabajadores. El exministro abogó por un marco legal estable, con instituciones independientes y una política fiscal que garantice la estabilidad y fomente la productividad.
En definitiva, De Guindos resalta la necesidad de políticas a largo plazo, consensuadas y alejadas de las disputas electorales, tanto para las pensiones como para otros aspectos clave de la economía española y europea, en un escenario marcado por la incertidumbre y la fuerte competencia global.
