
La IV cumbre CELAC-UE concluyó con una declaración de 52 puntos lograda tras intensas negociaciones entre 58 países, aunque Venezuela y Nicaragua se negaron a firmar. El encuentro subrayó el compromiso con el multilateralismo, destacando diferencias con la política estadounidense en el Caribe y abogando por elecciones libres sin mencionar directamente a Venezuela. También se abordó la guerra en Ucrania y Gaza, junto con llamados a reducir tensiones comerciales, principalmente los aranceles impuestos por Trump. Uruguay, próximo presidente pro tempore de la CELAC, se comprometió a elaborar una hoja de ruta para concretar los acuerdos.
El documento final superó las expectativas pese a significativas ausencias, incluyendo la de Úrsula von der Leyen. Criticado fue el bajo nivel de representación de varios países latinoamericanos y europeos. Lula criticó la balcanización y el extremismo político en la región, mientras líderes como Costa y Sánchez instaron a fortalecer una alianza que contrarreste las políticas de Trump y el avance de la ultraderecha en la región. La cumbre enfatizó la necesidad de una señal conjunta frente a desafíos globales, considerándola un imperativo geoestratégico para ambas regiones.
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