
Cuba se enfrenta a un panorama crítico que podría desembocar en una «grave crisis» en las próximas seis a ocho semanas si no logra importar más petróleo o combustibles, según ha advertido el especialista en energía Jorge Piñón. La advertencia llega en un momento en que Estados Unidos ha intensificado sus sanciones a quienes participen en el suministro de petróleo a la isla. La carencia de estos recursos podría llevar a un colapso significativo en los servicios básicos, con el diésel como protagonista clave, ya que representa aproximadamente el 20% de la demanda total de combustibles en el país. Su ausencia afectaría gravemente el transporte, la agricultura, la industria y la distribución de agua, generando un impacto devastador en la vida cotidiana de los cubanos.
La crisis energética se ha visto exacerbada por la falta de divisas para importaciones, lo que ha causado apagones que superan las 20 horas diarias en varias regiones de la isla. Cuba necesita alrededor de 110,000 barriles de petróleo diarios, de los cuales aproximadamente dos tercios deben ser importados. Históricamente, Venezuela ha sido su principal proveedor, aunque las entregas han disminuido drásticamente. Mientras tanto, otros países como México y Rusia también han reducido sus suministros, lo que ha generado una creciente brecha que se traduce en más ineficiencias y apagones, reafirmando la incertidumbre sobre la capacidad de Cuba para mantener su infraestructura energética y sus servicios esenciales en el futuro cercano.
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