

Este jueves marca un momento clave en la historia de El Corte Inglés, uno de los emblemas del comercio minorista en España, con la toma de posesión de Cristina Álvarez como nueva presidenta de la compañía. Tras más de 30 años de dedicación a la empresa, la heredera familiar asume el liderazgo en un contexto de transformación y apuesta por la inversión para consolidar su posición en el mercado.
Cristina Álvarez, que ya desempeñaba funciones en la dirección del grupo, expresó su “sincero compromiso e implicación” con la compañía, en línea con la visión que ha caracterizado a la gestión de su familia durante décadas. La nueva etapa contempla un ambicioso plan estratégico para los próximos años, con una inversión prevista de 650 millones de euros en 2026 y 2027, en línea con las metas del plan 2025-2030. Los recursos se destinarán principalmente a remodelar las tiendas, potenciar las capacidades tecnológicas y logísticas, y ampliar los negocios del grupo.
El cambio en la presidencia llega en un momento de estabilidad interna, tras la renovación en la línea ejecutiva y con el relevo en el consejo de administración, tras el adiós del consejero delegado, Gastón Bottazzini. La continuidad es uno de los principios que ha guiado a la familia Álvarez en el control del grupo, que ha mantenido su estructura de propiedad y gestión dentro de la misma familia a lo largo de tres generaciones.
La historia de El Corte Inglés remonta a 1935, cuando Ramón Areces adquirió una sastrería en Madrid, respaldado por César Rodríguez González, tío del fundador original. Desde entonces, el grupo ha consolidado su modelo de grandes almacenes y se ha diversificado en múltiples líneas de negocio, manteniendo un perfil particularmente discreto en su gestión familiar. La propiedad ha transitado de César Rodríguez a Ramón Areces, y posteriormente a Isidoro Álvarez, quien permaneció en la presidencia hasta su fallecimiento, momento en el que las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil asumieron roles de liderazgo.
Las hermanas, con perfiles formativos elevados y experiencia en el sector, han sido figuras clave en la reciente gestión del grupo. Marta, licenciada en Derecho y con formación en Historia del Arte, trabajó en Sotheby’s en Londres y Madrid, mientras que Cristina, especializada en Ciencias Económicas, ha acumulado experiencia tanto en la compañía como en otras filiales. Aunque ambas mantienen un bajo perfil público, su influencia en la estrategia y la línea de la compañía ha sido determinante en la última década.
El relevo de liderazgo, formalizado en noviembre pasado en un proceso “ordenado, estable y de continuidad”, refleja la voluntad de la familia de preservar los valores y la visión del grupo. Cristina Álvarez aseguró, tras aceptar el cargo, que desempeñará sus funciones con humildad y en defensa de los intereses de accionistas, empleados y clientes. Su hermana Marta, que seguirá formando parte del consejo y centrada en la gestión de marcas propias, Moda y Hogar, ha facilitado la transición tras seis años al frente de la compañía.
La historia y estructura de El Corte Inglés ejemplifican una gestión familiar que ha sabido adaptarse a los cambios económicos y sociales, insertándose en un proceso de modernización que incluye inversiones en tecnología y renovación de sus espacios, en un escenario de competencia cada vez más intensa con retail multicanal y comercio online. La apuesta por la inversión y el liderazgo de Cristina Álvarez buscan consolidar esa tradición de adaptabilidad y éxito en un mercado en constante transformación.
