El senador demócrata por Nueva Jersey, Cory Booker, logró una hazaña histórica al pronunciar el discurso más largo en la historia del Senado de Estados Unidos, superando el récord previo de Strom Thurmond establecido en 1957. Booker habló durante 25 horas y 5 minutos, superando por poco más de una hora el tiempo de Thurmond, como protesta contra las políticas del presidente Donald Trump durante su segundo mandato. Su intervención, llevada a cabo bajo estrictas reglas que le impedían sentarse o ir al baño, sirvió como un acto de resistencia simbólica, con el fin de destacar la presencia y capacidad de respuesta de los demócratas tras su derrota electoral el pasado 5 de noviembre. Durante su discurso, Booker aludió a la historia, resaltando que su acción no era en desafío a Thurmond, sino como un reflejo de la fuerza del pueblo estadounidense que abogó por los derechos civiles.
A lo largo de su prolongado discurso, Booker invocó figuras históricas como John Lewis y recibió el apoyo de sus pares, incluido el senador Chris Murphy, quien lo acompañó en solidaridad. Su intervención no fue un intento de bloquear legislación, pues la práctica del filibusterismo ha cambiado en el Senado, sino un esfuerzo por llamar la atención sobre la situación actual del país y sobre las amenazas percibidas a la democracia estadounidense. Además, aprovechó para criticar decisiones recientes del gobierno de Trump y los recortes impulsados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental bajo la dirección de Elon Musk, al igual que para pedir una reflexión interna dentro de su partido. Tras batir el récord, fue felicitado por el líder del grupo demócrata, Chuck Schumer, y aunque rival político, Ted Cruz admitió con humor la pérdida de su propio récord previo, reconociendo la monumental tarea de Booker.
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