Corea del Norte realizó un nuevo lanzamiento de pruebas balísticas que fue detectado tanto por Corea del Sur como por Japón, generando preocupación en la región. Las autoridades de ambas naciones confirmaron la actividad, destacando la continua escalada de tensiones en la península coreana. Este incidente se enmarca dentro de una serie de pruebas militares que el régimen de Pyongyang ha intensificado en los últimos meses, desafiando las sanciones internacionales y los llamamientos a la moderación. La comunidad internacional, particularmente los Estados Unidos, urge la reanudación del diálogo para evitar una mayor desestabilización en el área.
Las reacciones de Corea del Sur y Japón fueron inmediatas, con ambos gobiernos condenando las acciones de Pyongyang y reiterando su compromiso con la seguridad regional. Los ejércitos de ambas naciones activaron sus sistemas de defensa y vigilancia, asegurando que están preparados para responder ante cualquier amenaza. La comunidad internacional observa con preocupación este desarrollo, mientras que analistas advierten sobre los riesgos de un posible malentendido que podría escalar en un conflicto mayor. La situación subraya la importancia de buscar vías diplomáticas para resolver las tensiones persistentes en la región.
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