
La investigación del trágico accidente ferroviario ocurrido el domingo en la localidad cordobesa de Adamuz ha comenzado y podría extenderse por varias semanas, según informó el ministro de Transportes, Óscar Puente. Este siniestro, que Puente calificó de «tremendamente extraño» e «inexplicable» para los técnicos, se produjo en una recta por una vía recién renovada, donde se invirtieron 700 millones de euros en trabajos que concluyeron en mayo. El tren de Iryo involucrado en el incidente, que se dirigía de Málaga a Madrid, tenía alrededor de cuatro años de antigüedad. En la rueda de prensa, el ministro destacó que el sistema de Adif recibe un «mantenimiento periódico y constante», lo que dificulta especular sobre si la causa del descarrilamiento se encuentra en el material rodante o en las condiciones de la vía.
El accidente dejó un saldo inicial de 21 fallecidos, además de unos 30 heridos de gravedad, que fueron trasladados a hospitales tras el impacto entre los dos últimos vagones del tren de Iryo y un tren Alvia que circulaba en sentido contrario. Puente afirmó que, de no haber sido por la coincidencia de ambos trenes en el momento del descarrilamiento, las víctimas probablemente habrían sido mucho menores. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) será la encargada de esclarecer las causas de este siniestro, un proceso que, como mínimo, se espera que lleve un mes debido a su complejidad. La esperanza del ministro es que esta investigación permita entender lo sucedido y evitar que eventos similares ocurran en el futuro.
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