En medio de una creciente polémica en Cataluña, el Ayuntamiento bajo el mando del PSC ha sido objeto de críticas por la supuesta omisión de la bandera catalana en las imágenes promocionales de las festividades programadas para el 23 de abril, día de Sant Jordi. Las imágenes, diseñadas para publicitar los eventos culturales tradicionales, han generado controversia entre sectores que acusan al gobierno municipal de minimizar los símbolos de identidad catalana en un esfuerzo por suavizar las tensiones territoriales. Esta decisión ha sido interpretada por algunos como un movimiento calculado para apaciguar las opiniones de aquellos que favorecen una posición más neutral frente a la cuestión de la independencia catalana.
Líderes de partidos regionales y grupos independentistas han expresado su discontento, argumentando que la omisión de la bandera no solo invisibiliza un símbolo importante de la cultura catalana, sino que también envía un mensaje de desconsideración hacia la identidad regional en un día tan significativo. Desde el consistorio han respondido que la intención nunca fue excluir la representación de Cataluña, sino más bien, resaltar otros aspectos culturales que van más allá de la simbología política. No obstante, el debate continúa alimentando el fuego de la división ya existente en la región, resaltando la dificultad de equilibrar las sensibilidades políticas y culturales en un contexto tan cargado como el de Cataluña.
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