El Senado de la República ha sido escenario de controversia tras la difusión de un video en el que la senadora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Juanita Guerra, es captada mientras recibe un tratamiento de tinte en un salón de belleza privado dentro de las instalaciones legislativas. La grabación, compartida por el medio Reforma, ha generado un acalorado debate sobre la reapertura de este servicio, disponible en la Cámara alta desde hace aproximadamente un año. La senadora morenista Andrea Chávez se destacó en redes sociales desmintiendo su asociación con el salón tras ser señalada erróneamente como su creadora. En respuesta al escándalo, las autoridades del Senado han colocado sellos de clausura en las puertas del salón, que operaba desde las siete de la mañana hasta las dos de la tarde.
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, justificó la existencia del salón argumentando que el servicio es costeado personalmente por las senadoras, quienes enfrentan largos viajes desde distintos estados para asistir a las sesiones, y señaló la normalidad de dicha práctica. Este establecimiento, que recuerda a un servicio similar eliminado en 2018 bajo una política de austeridad, fue reabierto durante la gestión de Adán Augusto López como líder de la Junta de Coordinación Política, quien dejó su cargo recientemente. Cabe mencionar que, aunque menos mediático, la Cámara de Diputados también cuenta con un salón de estética con servicios de pago, utilizados no solo por legisladores sino también por periodistas.
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