El 800 aniversario de la Catedral de Burgos, celebrado en 2021, desató un debate que promete prolongarse sobre el futuro de las puertas del templo. El Arzobispado de Burgos propuso reemplazar las actuales puertas de madera de olmo, operativas desde hace más de 200 años, por tres portones escultóricos de bronce obra del artista Antonio López, en un proyecto valorado en 1,2 millones de euros. Las nuevas puertas mostrarían los rostros de Dios, la Virgen María y Jesucristo. Sin embargo, la propuesta suscitó controversia entre colectivos patrimonialistas y entidades culturales, obligando a las autoridades a exponer primero los portones dentro de la catedral para ser evaluados por ciudadanos y expertos. Con el fin de decidir el camino a seguir, el Cabildo elaborará un estudio de impacto patrimonial.
El proyecto encontró una oposición firme en plataformas como Puertas No, que recolectó más de 80,000 firmas en contra de la instalación. Los críticos defienden que las nuevas puertas desentonan con la estética gótica de la catedral y temen comprometan su estatus como Patrimonio de la Humanidad, título otorgado en 1984. También sugieren que el presupuesto se podría haber destinado al mantenimiento de otras partes del templo. Por su parte, el Arzobispado continúa defendiendo las nuevas puertas como un enriquecimiento artístico, prometiendo un incremento en la atracción turística. Persisten en mostrar las obras para reunir información antes de proceder, buscando el consenso necesario para el proyecto que ha provocado intensa discusión tanto local como nacional.
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