
Las autoridades cubanas lograron controlar un incendio ocurrido este viernes en el patio de almacenamiento de la refinería Ñico López en La Habana, sin que se reportaran heridos. Según el Ministerio de Energía y Minas, las operaciones en la refinería continúan con normalidad, mientras se investigan las causas del incendio. El siniestro, de gran magnitud, generó gran preocupación entre la población debido a la columna de humo negro que se elevó desde un almacén que contenía productos en desuso. Afortunadamente, el fuego no alcanzó las áreas de procesamiento de crudo de la instalación, la más antigua del país, la cual ha sufrido incidentes en el pasado. Este evento se suma a las crecientes preocupaciones sobre el suministro energético de la isla, que ya enfrenta una escasez crítica de combustible para generación eléctrica y aviación.
El contexto energético en Cuba se ha agudizado, con apagones prolongados que afectan a la población desde 2024 debido a averías en sus centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar combustible. Complicando la situación, Estados Unidos suspendió los envíos de crudo venezolano a Cuba a principios de enero y ha amenazado con aranceles a terceros países que suministren petróleo a la isla. Con una capacidad instalada para procesar 120.000 barriles diarios, las refinerías del país operan por debajo de su potencial, siendo la refinería Camilo Cienfuegos, impulsada por inversiones de Venezuela, la de mayor capacidad. La refinería Ñico López, de menor escala, es criticada por su proximidad a zonas densamente pobladas y su impacto ambiental, acentuado por desastres como el derrame de gasolina en 2025. Esta situación recuerda el desastre de 2022 en la provincia de Matanzas, donde un incendio en la base de supertanqueros, iniciado por un rayo, desató el mayor desastre industrial en la historia reciente del país, causando la muerte de 17 personas y destrucción considerable.
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